¿Tradición o modernidad? (un breve cuento)

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Los indios de una remota reserva de EEUU preguntaron a su nuevo jefe si el próximo invierno iba a ser frío o apacible. Dado que el jefe había sido educado en una sociedad moderna, no conocí­a los viejos métodos indios. Así que, cuando miró el cielo, se vio incapaz de adivinar qué iba a suceder con el tiempo…De cualquier manera, para no parecer dubitativo, respondió que el invierno iba a ser bastante frío y que los miembros de la tribu debían recoger leña para estar preparados. No obstante, como también era un dirigente práctico, a los pocos días tuvo la idea de telefonear al Servicio Nacional de Meteorología.

– ¿El próximo invierno será muy frío? – preguntó.

– Sí, parece que el próximo invierno será bastante frío – respondió el meteorólogo de guardia.

De modo que el jefe volvió con su gente y les dijo que se pusieran a juntar todavía más leña, para estar aún más preparados. Una semana después, el jefe llamó otra vez al Servicio Nacional de Meteorología y preguntó:

– ¿Será un invierno muy frío?

– Sí­ – respondió el meteorólogo- va a ser un invierno muy frío.

Honestamente preocupado por su gente, el jefe volvió al campamento y ordenó a sus hermanos que recogiesen toda la leña posible ya que parecía que el invierno iba a ser verdaderamente crudo. Dos semanas más tarde, el jefe llamó nuevamente al Servicio Nacional de Meteorología:

– ¿Están ustedes absolutamente seguros de que el próximo invierno será muy frío?

– Absolutamente, sin duda alguna – respondió el meteorólogo – va a ser uno de los inviernos más fríos que se hayan conocido.

– ¿Y cómo pueden estar ustedes tan seguros?

– ¡Coño, porque los indios están recogiendo leña como locos!

LA ENSEÑANZA DE LOS GANSOS

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Este otoño, cuando veas los gansos dirigiéndose hacia el sur, fíjate que vuelan formando una “V”, tal vez te interese saber lo que la ciencia ha descubierto acerca del porqué vuelan en esa forma.

Se ha comprobado que cuando el ave bate sus alas, produce un movimiento en el aire que ayuda al pájaro que va detrás de él. Volando en “V”, la bandada completa aumenta por lo menos un 71 por ciento su poder de vuelo.

Las personas que comparten una dirección común y tienen sentido de comunidad, pueden llegar a donde deseen más fácil y rápidamente, porque van apoyándose entre ellos. Cada vez que un ganso sale de la formación siente inmediatamente la resistencia del aire, se da cuenta de la dificultad de hacerlo solo y rápidamente regresa a su formación para beneficiarse del poder del compañero que va adelante.

Si nosotros tuviéramos la inteligencia de un ganso, nos mantendríamos con aquellos que se dirigen en nuestra misma dirección.

Cuando el líder de los gansos se cansa, se pasa a uno de los puestos de atrás y otro ganso toma su lugar. Obtendremos mejores resultados si tomamos turnos, haciendo los trabajos difíciles.

Los gansos que van detrás, graznan para alentar a los que van delante y mantener la velocidad.  Una palabra de aliento produce grandes beneficios.

Finalmente, cuando un ganso se enferma o cae herido por un disparo, otros dos gansos se salen de la formación y lo siguen para ayudarlo y protegerlo, se quedan acompañándolo hasta que muere y sólo entonces vuelven a su bandada o se unen a otro grupo.

Si nosotros tuviéramos la inteligencia de un ganso nos mantendríamos uno al lado del otro, apoyándonos y acompañándonos.

 “Volemos en “v” y alcanzaremos el éxito.”

(Anónimo)

¿Reflexión o tradición?

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Se cuenta que en medio del patio de un cuartel militar situado junto a un pueblecito cuyo nombre no recuerdo, había un banco de madera. Era un banco sencillo, humilde y blanco.

Junto a ese banco, las veinticuatro horas del día, los soldados se alternaban en una guardia constante, noche y día. Nadie sabía por qué. Pero lo cierto es que la guardia se hacía. Se hacía noche y día, todas las noches, todos los días, y de generación en generación, todos los oficiales transmitían la orden y los soldados la obedecían.

Nadie dudó nunca, nadie preguntó nunca: la tradición es algo sagrado que no se cuestiona ni se ataca: se acata. Si así se había hecho siempre, por algo sería. Así se hacía, siempre se había hecho y así se haría.

Y así siguió haciéndose hasta que un día alguien, no se sabe bien quién, quizás un general o un coronel curioso, quiso ver la orden original.  Hizo falta revolver a fondo los archivos. Y después de mucho hurgar se encontró: ¡Hacía 31 años, 2 meses y cuatro días que un oficial había mandado montar guardia junto al banco, que estaba recién pintado, para que a nadie se le ocurriera sentarse sobre la pintura fresca!

 

Estrategia para simplificar tu vida, y hacer espacio.

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En esta cultura consumista y material tendemos a adquirir objetos y sustituirlos rápidamente por otros, y muchas veces nos cuesta desprendernos de las posesiones, nos apegamos y sentimos más seguridad si acumulamos (por si acaso…). El inconveniente es que nos falta espacio, que no nos permitimos fluir, renovarnos  y a la vez ser generosos  con quién lo necesite.

Existe una enfermedad mental llamada “Hoarding“ (de momento no existe traducción clara al español) que consiste en la acumulación desorbitada de objetos. Hasta el punto de no tener espacio en casa ni para caminar, ni dormir sobre la cama, ni por supuesto poder comer en una mesa con algo de espacio. Es, algo así, como estar enterrado en tu propio hogar bajo objetos acumulados.

Pero, para evitar llegar a ese punto en un futuro, o para evitar en cualquier caso acumular innecesariamente, se sugieren dos estrategias:

1. No comprar innecesariamente: usar lo que se tiene, gastar los “consumibles” hasta el final antes de adquirir otro (champú, cremas, etc.), valorar si realmente se necesita o se puede pasar sin ese trasto en concreto…

2. No llevar a casa cosas que, aunque gratis, ocupan espacio físico… y vital:publicidad que te dan por la calle, pequeños obsequios de las tiendas, grandes folletos, libros promocionales…

Te propongo un programa motivador para empezar a desalojar tu casa de objetos acumulados y fluir mejor en tu vida.

11 PASOS para VACIAR LA CASA DE TRASTOS INÚTILES Y COSAS ALMACENADAS SIN USO.

  1. ESCOGE UNA HABITACIÓN CUALQUIERA: Escríbelo en una hoja de trabajo  (p.e. dormitorio 1)
  2. PIENSA EN UN REGALO O RECOMPENSA QUE TE MOTIVE .Elige una recompensa apropiada para darte cuando acabes la tarea en esa habitación.Que sea algo que te guste. Escribela en la hoja de trabajo
  3.  PONTE UNA FECHA TOPE  Pon una fecha límite para acabar con esa habitación. Escríbela
  4. PROGRAMATE UN TIEMPO PARA VACIAR. Programa 3 tiempos para vaciar (1 hora para cada uno). Esto suele ser suficiente para acabar la tarea. Escribelo en la hoja de trabajo y colócala en un lugar que la veas todos los días (p.e. en el espejo del baño). Te servirá de recuerdo de tu objetivo, fecha límite y recompensa
  5. CUMPLE TU CITA  .Cuando llegue el primer día, cumple con tu cita. Trae bolsas de basura. Pon de fondo tu música favorita.
  6. USA UN RELOJ QUE TE AVISE (Recuerda: una hora de tarea)
  7. PONTE A LA TAREA Coge una cosa cada vez, y empieza a tirar ( Si hay cosas que puedas donar, coge una bolsa especial para donar). Todo lo que vas a conservar déjalo a un lado de la habitación
  8. HAZLO HASTA QUE ACABE EL TIEMPO. Permanece una hora al menos. Si prefieres continuar sigue. O mejor detente y haz lo mismo las dos citas siguientes. No dejes las bolsas ahí. Tíralas o dónalas lo antes que puedas.
  9. CELEBRALO  Cuando hayas acabado de tirar todo lo que no necesitas en esa habitación, es hora de celebrarlo. Recompénsate con lo que pensaste
  10.  MANTEN LO QUE CONSERVAS ORDENADO.Ahora te dispones a poner todo lo que conservas en esa habitación de modo organizado. Cuida de no colocar cosas en esa habitación que no necesitas
  11. REPITE EL PROCESO  Para las demás habitaciones lo mismo

Para profundizar:  Vivir Mejor con Menos, de Albert Cañigueral

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Afrontando el diagnóstico de cáncer

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El diagnóstico de cáncer es un hecho traumático para cualquier persona,  sus familiares o  círculo íntimo. El cáncer sigue siendo la segunda causa de mortalidad en los países desarrollados y la tendencia es a seguir aumentando. Aunque hoy día los tratamientos han aumentado la supervivencia de los diagnosticados con cáncer, la palabra mantiene un estigma, un impacto psicológico más grande que otras enfermedades graves, estando asociada a amenaza de muerte prematura, malestar por tratamientos agresivos, deterioro general, etc.. Además, las estadísticas confirman que la depresión, la ansiedad y el estrés son más elevados en las personas diagnosticadas con cáncer.

Por otro lado el paciente de cáncer se suele plantear cuestiones existenciales,  trata de encontrar sentido a la enfermedad, y se puede atascar en diversos estados emocionales (miedo, culpa, etc.). También se pone de manifiesto que en la vida muchas cosas son en gran parte incontrolables, lo cual puede producir más ansiedad. En este sentido se vive incertidumbre respecto a la enfermedad y los tratamientos; y la cuestión general que todo ser humano vive de incertidumbre ante la muerte se agudiza en el caso de los pacientes de cáncer.

Reacciones comunes ante el cáncer

El diagnóstico de cáncer desencadena diferentes tipos de reacciones, que vamos a revisar. Una es la vivencia de trauma, que conlleva miedo e impotencia. Se puede vivir la noticia como una amenaza de muerte, con incredulidad, confusión, pensamientos catastróficos, etc. Cada persona experimenta una mayor o menor conmoción en su proceso de adaptación a esta situación.

Se experimenta con frecuencia un cierto grado de estrés, especialmente en torno a diagnóstico, las recurrencias, al comienzo y al final del tratamiento y en la toma de decisiones respecto a este. Esta vivencia mental estresante puede llevar a un bajo estado de animo  o caer en lo que se ha denominado círculo vicioso de  preocupación ansiosa. Esta vivencia comienza con una sensación general de ansiedad, que desencadena cierta tensión corporal que se experimenta como dolor o malestar. La atención se ve arrastrada a estas sensaciones, que suelen provocar interpretaciones negativas (como cada vez estoy peor, quizá sea una recaída, etc) que se añaden a los sentimientos de ansiedad y rechazo que potencian la tensión y el dolor, que refuerzan,  a su vez, más pensamientos negativos.

Cada persona tiene una capacidad de afrontar la situación que depende de muchos factores (experiencia vital, recursos, apoyos, etc.). Pero hay dos tipos de reacción habitual que no mejoran la situación: la rumiación y la evitación.

La rumiación o pensamiento excesivo (overthinking) se caracteriza por la incapacidad de soltar las preocupaciones y pensamientos reiterados sobre las experiencias dolorosas y los eventos catastróficos. La rumiación no se centra en el presente, sino que gira en torno al pasado, por ejemplo autoculpabilizandose por lo que no se hizo en su momento,  o se centra en un futuro incierto, recreándose en la preocupación y pensamientos catastróficos. Esta reacción supone caer en bucles de pensamiento repetitivo que no alivian a la persona, sino que suelen llevar a una espiral descendente del estado de ánimo, a la depresión o a aumentar la ansiedad.

La evitación es una reacción habitual ante la experiencia dolorosa, de intentar escapar de la misma. Se puede hacer de manera automática o consciente y consiste en tratar de no pensar en el asunto o evitar situaciones que recuerden la enfermedad o distraerse de las emociones negativas asociadas. Esta conducta es comprensible, pero no es eficaz, no alivia el malestar. Además es contraproducente cuando lleva a evitar a otros pacientes de cáncer, privándose de posibles fuentes de apoyo. Incluso puede llevar al aislamiento afectivo, evitando afrontar tema incluso en el círculo íntimo.

Estas dos reacciones necesitan ser reconocidas, y transformadas por una actitud mental más sana de aceptación, comprensión y confianza. La expresión emocional, el grupo de apoyo, la práctica de mindfulness, son herramientas valiosas y útiles en estas difíciles circunstancias vitales.

Para saber más:

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La práctica de la espiritualidad

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Necesidad social de la espiritualidad

 Actualmente hay una urgencia social de espiritualidad, pues estamos amenazados por dos peligros simétricos: por un lado, el fanatismo, integrismo y el oscurantismo; por otro lado, el nihilismo.

El peligro integrista lleva a la intolerancia, incluso como sabemos al terrorismo. El nihilismo es la ausencia de valores o principios. El nihilista no respeta nada, no tiene ideales ni valores.  Mientras el integrista intenta apropiarse de los valores morales, el nihilista renuncia a ellos.

La espiritualidad, tanto religiosa como laica, consiste en defender los grandes principios, desde el “no matarás” del cristianismo hasta los valores de igualdad y libertad de la Ilustración. No se trata de inventar una nueva moral, sino de transmitir la moral que hemos recibido, y que se ha ido elaborando a lo largo de milenios, y que ha conformado nuestra civilización.

El hecho de creer o no en un Dios no es tan importante. Lo que es erróneo es que, por el hecho de no creer en Dios o en la religión, prescindamos de la herencia moral o los valores de nuestra tradición, porque eso conduce al nihilismo y echa leña al fuego de los fanáticos, que dirán que la única manera de escapar del nihilismo es la religión. No es necesario creer en Dios para estar ligado a unos valores morales.

 Practicar la espiritualidad

Aunque no se pertenezca a una religión concreta se puede practicar la espiritualidad a través de la meditación, de la oración,  de cultivar momentos de conexión con lo superior,  ser más conscientes, plantearse objetivos que trasciendan el yo personal.

Aunque cada uno pueda haber encontrado su propia senda espiritual, aquí van unas sugerencias para desarrollar la experiencia espiritual:

  • Lee algún libro de temática espiritual o de pensamientos y afirmaciones
  • Explora diferentes religiones o caminos , habla con amigos sobre su espiritualidad.
  • Piensa cada día sobre el propósito de tu vida
  • Piensa que cosas puedes hacer para mejorar el mundo o tu comunidad. Únete a alguna actividad de voluntariado que te motive.
  • Practica meditación u oración, según tu afinidad.

Buscar sentido a la vida

 Darle sentido a nuestra vida no es fácil, y es probable que ese sentido vaya cambiando en el transcurso de la vida. Encontrar sentido es importante para la felicidad. He aquí unas sugerencias de los investigadores:

  • La vida tiene más sentido al perseguir objetivos armoniosos y al alcance de uno, o mejor si se tiene un plan de vida coherente
  • La creatividad (en el arte, la ciencia, o en el propio autoconocimiento) puede dar sentido a la vida de uno o incluso servir de inspiración a otras personas.
  • Muchos encuentran sentido en el trauma y las dificultades. El sufrimiento puede aportar crecimiento y dar un nuevo significado a la vida.
  • Las experiencias espirituales (de consuelo ante una celebración, de sobrecogimiento ante el misterio, de unión con los demás, de admiración ante la belleza o la inmensidad, etc.) sirven para dotar de más sentido a la vida.

 La oración

 Es una manera universal de practicar la espiritualidad. Según las encuestas, 7 de cada 10 personas rezan todos los días; solo un 6 por ciento no reza nunca. Todas las religiones tienen su propia forma y tradición de rezar.

Aquí van unas ideas, si te motiva rezar:

  • Dedica unos minutos a orar cada día. Puede ser una petición para el bien propio o de otros, o simplemente para estar en la presencia.
  • Puedes rezar de forma espontánea y en situaciones concretas. Por ejemplo cuando ves algo hermoso o un acto amable; o bien cuando sientes tensión o rabia.
  • Di una oración al despertarte, antes de dormir o antes de comer. Especialmente interesantes por sus beneficios psíquicos son las oraciones de gratitud.

 La meditación

 Una de las limitaciones de la actual investigación sobre religión es que casi toda gira en torno a las creencias judeocristianas. Las religiones orientales ofrecen una perspectiva distinta: hay una espiritualidad contemplativa explícita. El budismo usa la herramienta de la meditación para el desarrollo espiritual.

La meditación abarca una familia de técnicas con nombres diferentes (meditación zen, vipassana, Meditación trascendental, etc), pero generalmente comparten el ingrediente fundamental de cultivar la atención en el presente.

Se puede hacer de diversas maneras:

  • Meditación de concentración en un solo objeto (un mantra, la respiración, una llama, etc.)
  • Meditación consciente abierta: en  pensamientos, imágenes, sonidos, etc., observando lo que aparece en la consciencia.
  • Meditación contemplativa: abriéndose a lo superior, contemplar el misterio de la vida.
  • Meditación intencional:  para el desarrollo de cualidades (como la bondad, la fortaleza, etc.) o conseguir objetivos.

Los expertos recomiendan varios elementos clave durante la práctica como:

  • No juzgar: observar el momento presente con imparcialidad
  • No esforzarse, despreocuparse, soltar la tensión (actitud de desapego)
  • Tener paciencia: dejar que las cosas se desarrollen a su ritmo.
  • Tener confianza en ti mismo y en la práctica
  • Ser abierto: presta atención a las cosas como si fuera la primera vez

Psicología y espiritualidad

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En una encuesta de Gallup en 2005, se pregunto a los americanos sobre la importancia de la religión en sus vidas. El 55% tasaron la religión como muy importante, y el 28% como bastante importante. Solo el 16% dijeron que la religión no tenía importancia para ellos.  Además un 70% manifestó rezar todos los días.

Los investigadores Peterson y Seligman observaron que la espiritualidad es universal: aunque las formas varían, todas las culturas tienen el concepto de lo trascendente, sagrado o divino.

Si la creencia en lo trascendente es tan importante, resulta extraño que la investigación sobre el tema sea tan escasa hasta ahora. Una explicación es que el concepto de espiritualidad no encajaba en los moldes  de la investigación cientifíca, incluso es difícil delimitar el concepto.

Beneficios de la espiritualidad

 Se han investigado las consecuencias de tener creencias religiosas, y parece que una corriente creciente de la investigación psicológica sugiere que las personas religiosas son más felices, manejan mejor el estrés y se recuperan mejor de un trauma que las personas no religiosas. En una investigación, se concluyó que había dos motivos: las personas religiosas tienen mayor apoyo social y encuentran más sentido en situaciones de pérdida y trauma. Otro factor relacionado es el uso de la oración.

Hay estudios que demuestran que los practicantes de una religión sobreviven más tiempo y son más sanas en general. Entre los jóvenes ser religioso se asocia con un reducido consumo de tabaco, drogas y alcohol. Aunque no se sabe muy bien por qué, se supone que es más probable llevar una vida sana siendo religioso, pues los grupos religiosos fomentan estilos de vida más positivos y menos estresantes, al defender la moderación y la vida familiar armoniosa.

El hecho de que se manifiesten más felices y sobrelleven mejor las crisis se puede deber al apoyo social y a la sensación de identidad que proporciona la pertenencia a un grupo que comparte creencias religiosas además de valores sociales y políticos.

Además de eso existe la relación individual con Dios , que proporciona consuelo en los momentos difíciles, y autoestima, al sentirse un amado de forma incondicional. Es decir hay una sensación de seguridad, que otras personas no tienen.

Por otro lado, las personas religiosas tienen a encontrar sentido a los acontecimientos corrientes de la vida, así como a los traumáticos. La respuesta religiosa, que incluye rezar, replantearse el sentido de la vida y colaborar con la divinidad, puede ayudar a entender los acontecimientos dolorosos como parte de un plan divino,  a verlos como una oportunidad de crecimiento espiritual o quizá a descubrir modos mejores de manejar las cosas.

El encontrar sentido a la vida en general, nos hace fortalecer nuestra identidad y autoestima. El hecho de saber que uno tiene una finalidad trascendente da una base para justificar nuestras acciones y una sensación de control de nuestra vida.

También cabe señalar que la religiosidad  predispone a tener virtudes o  actitudes positivas relacionadas con la felicidad  como la esperanza, la gratitud, el altruísmo, el amor, la alegría, el perdón, etc.

Por último, ser religioso tiene efectos positivos en las relaciones. Ses relaciona con menos probabilidad de conflicto matrimonial y con los hijos.

Orientación religiosa y Estilos de afrontamiento

 Algunas investigaciones sugieren que los beneficios de la religión tienen más que ver con el modo de ser religioso que con el hecho en sí.

Gordon Allport hizo la distinción entre orientación religiosa extrínseca e intrínseca. Una persona orientada extrínsecamente busca la religión porque aporta seguridad y comodidad, y además puede estar motivada por la culpa o presiones externas como la familia o el ambiente social. Por contraste, una persona orientada intrínsecamente es motivada por la fe y por una búsqueda de significado en la vida. Alguna investigación sugiere que las personas de orientación intrínseca son más capaces de afrontar las situaciones estresantes, ya que tienden a encontrar significado en ellas.

Otros investigadores señalan cómo las diferencias en el estilo espiritual/religioso de resolver problemas puede afectar a la habilidad de afrontar la adversidad. Se han identificado cuatro estilos:

  • Estilo auto-afirmador: La persona confía sobre todo en sí misma para manejar cualquier problema, aunque puede creer en un poder superior.
  • Estilo postergador: la persona es más pasiva. Espera que Dios maneje la situación.
  • Estilo colaborativo: La persona se ve a sí misma trabajando conjuntamente con Dios para manejar el problema presente (A Dios rogando y con el mazo dando)
  • Estilo de rendición: la persona toma la decisión de renunciar aquellos aspectos de la situación que están más allá de su control.

El estilo colaborativo parece ser adecuado en muchas situaciones en las que el individuo tiende a sentirse con poder (con Dios de su lado) y motivado a hacer lo que puede para mejorar la situación. El estilo auto-afirmador también suele ser efectivo, pues la gente tiende a actuar mejor cuando se percibe que las situaciones son controlables.

Para situaciones incontrolables o extremas como la muerte de un ser querido o una enfermedad incurable, el estilo de rendición y el postergador son los más adaptativos. Cuando no se puede hacer nada en una situación, aceptar y rendirse aporta alivio

El lado oscuro de la religión.

 La historia de las religiones nos informa de las muchas guerras que se han producido en su nombre, del dolor y represión que han causado a los disidentes. Las instituciones religiosas han sido creadas por seres humanos imperfectos y usadas para fines seculares de poder, riqueza, etc.

También hay críticas a la religión, como la de Freud,  como provocadora de neurosis, con síntomas de culpa y represión de sexualidad.

Se dice que las personas religiosas son más cerradas y tienen más prejuicios. O que tienen creencias dogmáticas y poco realistas.

Creencias en el castigo divino y en el pecado original se asocian con peor salud física y mental, y baja autoestima.

Y está la cuestión del fundamentalismo religioso, que simplifica en exceso y dogmatiza la religión, llegando a la sumisión a un culto y hostilidad a los no creyentes.

Pero no  deben confundirnos estos aspectos negativos de la expresión religiosa, que no menoscaban  la dimensión espiritual del ser humano  o la conexión intima con el Ser o realidad más profunda.