El bote vacío (una parábola)

 

Un monje decide meditar solo, lejos de su monasterio.

Rema con su bote al medio del lago, lo ancla allí, cierra los ojos y comienza su meditación.

Tras unas horas de silencio imperturbado, de repente nota el golpe de otro bote colisionando con el suyo. Con los ojos todavía cerrados, siente crecer el enfado, y se predispone a gritarle al barquero que osó interrumpir su meditación.

Pero cuando abre los ojos, lo que ve es un bote vacío que quizá fue a la deriva hasta el medio del lago.

En ese momento, el monje alcanza la realización y entiende que la rabia habita dentro de él: simplemente necesita del choque con un objeto externo para que salga afuera. En adelante, cuando se cruza con alguien que le irrita o le provoca rabia, se recuerda a sí mismo:  “Esa persona es simplemente un bote vacío. La rabia está dentro de mi”

 

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Sobre el silencio

Lo primero necesario para una vida más humana … es redescubrir el valor, o mejor, la centralidad del Silencio. «Al principio ya existía la Palabra», nos dicen muchas culturas africanas, asiáticas y europeas. Pero ninguna de ellas, que yo sepa, afirma que la Palabra sea el Principio. El Principio es el Silencio, el Vacío, el No-ser, el Abismo, la Oscuridad, o tantos otros símbolos de muchas otras tradiciones.

No es necesario decir que me refiero al Silencio del que surge al Principio la Palabra. La palabra no es el silencio, tampoco es la interpretación del silencio. La palabra tiene su autonomía; pero la palabra auténtica surge del silencio , precisamente «rompiéndolo», yendo más allá, superándolo —lo cual en el lenguaje tradicional se expresa diciendo que la Palabra es el Sacrificio del Silencio— . El Silencio no habla, no dice nada, pero deja decir, hace decir —inspira la palabra, porque mora en ella—. El Silencio no interpreta, pero, cuando somos conscientes de él, nos invita a interpretarlo. Y este es un punto basilar y difícil, mejor dicho, imposible de explicar, porque el Silencio es simple (simplex), no puede explicarse, y los pliegues son de por sí sonoros y, además, pueden ser muchos. El Silencio es Libertad, precisamente porque no-es, no es todavía nada y (por lo tanto) puede serlo todo.

Más explícitamente, quien no vive el Silencio, quien no ha tenido experiencia de él, quien no lo ha surcado existencialmente, no puede ser tolerante; será rígido y, por lo tanto, se sentirá infeliz si las cosas no van como «hubiera querido» o como «piensa» que deberían ir. Lo cual significa que la experiencia del Silencio forma parte de la base de la libertad, del pluralismo, de la tolerancia y de la felicidad. Quien vive el Silencio sabe que las cosas pueden decirse, hacerse y pensarse de muchas maneras. El Silencio no ejerce violencia en las cosas, las pone en su sitio, situs —término con el que está emparentado etimológicamente (σιγή, sigē)—.

Cuando casi todas las tradiciones recomiendan el Silencio, no nos están dando un consejo moral para que no hagamos mucho ruido y continuemos siendo humildes y no molestemos a los demás. Nos están diciendo algo más. Nos invitan a encontrarnos a nosotros mismos, para que intentemos descubrir el Silencio originario del que procedemos. La última línea de la carta de Platón (la XIII, a Dionisio, tirano de Siracusa) acaba con tres palabras: καὶ αὐτὸϚ ἴσθι (kai autos isthi, ¡y sé siempre tú mismo!).

El «noble silencio» es la virtud fundamental del monje, dice Buddha. «El monje o habla a Dios o habla de Dios», dice un aforismo cristiano —¡un Dios, sin embargo, que está en todas partes!— , «también entre los pucheros» (santa Teresa de Jesús). «El sabio es silencioso», afirma el taoísmo. El perfecto, el muni, no habla, proclama el jainismo. «Las palabras del sabio se oyen mejor en silencio (en la tranquilidad)», dice el Eclesiastés [Cohélet] (cf. Ecl 9,17), y cuando el viejo Darwin debe dar su parecer sobre un joven candidato, tras el coloquio académico de rigor, exclama: «¡Cómo queréis que dé mi opinión, si desde que ha venido a verme no ha hecho más que hablar!».

El silencio no es el resultado de la represión de la palabra; no se trata de silenciar las preguntas que nos preocupan. El Silencio es anterior, originario y originante; no es el resultado de nada. Originante de todo lo que surgirá espontáneamente de nosotros si el corazón es puro y la mente está limpia y libre de prejuicios. «Cuando vayáis a dar testimonio de mí no os preocupéis primero por lo que debáis decir —afirma la Escritura cristiana—, en caso contrario frenaríais al Espíritu» (cf. Mt 10,18-19). Todo esto practican, o a ello aspiran, los monjes. El arquetipo es este, pero no reside ahí su última palabra, como afirma el Dhammapada: «No por guardar silencio se hace uno sabio…».

Cuanto sigue no es un vademécum de espiritualidad contemporánea. Esta nueva espiritualidad (dudo si es la palabra adecuada) debemos construirla juntos, viviéndola.

Vivir el silencio en una sociedad ruidosa y agitada no es un arte fácil, pero probablemente comienza con una simplificación de la vida. Y probablemente es más necesario tener la experiencia del silencio que hablar demasiado de él. Allí donde «todo devenir calla», «queda inmóvil» (jedes Werden stand still), como afirma Rilke en uno de los primeros versos de su Das Buch vom mönschischen Leben (El libro de la vida monástica), con ecos lejanos de una Upaniṣad, que dice: «allí donde toda palabra retrocede».

De Raimon Panikar, Elogio de la sencillez

Evitar los 4 jinetes en las relaciones

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Según las observaciones del psicólogo e investigador de las relaciones John Gottman, habría  cuatro conductas destructivas  en las relaciones de pareja, que pronosticaban con gran acierto el deterioro y la ruptura, y que denomino los cuatro jinetes del apocalipsis. Serían la crítica excesiva, el desprecio, la actitud defensiva y el actitud distante.

Los Cuatro Jinetes

1.Crítica. Algunas formas de crítica son constructivas, pero en este caso crítica se refiere a hacer juicios negativos a la pareja o etiquetarla negativamente en términos absolutos. Un modo de incurrir en esta forma dañina de crítica es cuando uno usa términos como nunca o siempre, por ejemplo: Nunca piensas en nadie, solo en ti, o Siempre eres tan cabezota.

Nota que la crítica en si no es necesariamente una receta para el fracaso de la relación, -el problema es que la crítica excesiva a lo largo del tiempo, conduce al jinete destructivo.

Alternativa constructiva: No hay nada malo en expresar quejas y molestias en una relación, pero se trata de hacerlo de un modo que se centre en tus propios sentimientos (y como la conducta de tu pareja te afecta) – por ejemplo, expresándo algo como:  Me siento sola cuando llegas a casa tarde para cenar – y menciona la conducta negativa específica negativa en lugar de hacer expresiones de ataque contra la personalidad global del otro (p.e. Me siento descuidada cuando hace planes sin mi, en lugar de ¡Eres tan desconsiderado !).

2.Desprecio. Es una forma más destructiva de crítica que implica tratar a la pareja sin respeto, desagrado, condescencia o ridiculizando. Puede implicar sarcasmo, burla, desdén o insultos. El desprecio puede crecer con el tiempo cuando uno se enfoca en las cualidades que le desagradan de la pareja y las amplifica en su mente.

Alternativa constructiva: En lugar de contabilizar los fallos de la pareja, tener en cuenta sus cualidades positivas y las cosas que más aprecias de ella. De ello, puede ayudar escribir una lista de estas cualidades y volver a ellas cuando se necesita un recordatorio

3.Actitud Defensiva. Esta actitud tiene a surgir cuando la persona se siente atacada o criticada; implica poner excusas para evitar el tomar responsabilidad, o incluso desviando la culpa hacia la pareja. Si te oyes decir  No hice nada malo, o culpar a tu pareja por alguna cosa después de que ella ha lanzado una queja contra ti, pregúntate si este es el caso. Incluso si tu pareja comete errores, eso no le libra al otro de la responsabilidad de las cosas que podría haber hecho de modo diferente. El problema de la actitud defensiva es que comunica a la pareja que no se la está escuchando realmente o que que no se toman sus asuntos en serio. Y al introducir nuevas quejas, puede exacerbarse el conflicto al hacer que la pareja se sienta atacada.

Alternativa constructiva: Tómate tiempo para escuchar lo que tenga que decir tu pareja y asume la responsabilidad cuando sea apropiado.  Una disculpa sencilla y auténtica puede ayudar mucho.

4.Actitud distante o evasiva. Esta actitud implica poner un muro (metafórico) entre uno y la pareja, al retirarse, cerrar, y distanciarse física y emocionalmente de la pareja, Un ejemplo de esto es dar a la pareja un trato de silencio, o abruptamente marcharse sin decirle donde se va. La actitud distante aparece a veces cuando los tres primeros jinetes se han acumulado y se hace abrumadora la situación. Esta actitud es especialmente destructiva en las relaciones, ya que puede hacer que la pareja se sienta abandonada o rechazada.

Alternativa constructiva: Si necesitas un descanso para hacer unas respiraciones profundas y ordenar los pensamientos, hazlo saber a la pareja, y luego retoma la conversación cuando estés listo. De este modo, tu pareja comprenderá que estás cuidando de ti mismo, y no tratando de rechazarla

PRÁCTICA PROPUESTA

1.Después de leer las descripciones de los cuatro jinetes, considera si tu y/o tu pareja incurrís en alguna de estas conductas durante los conflictos.

2.Examinar las alternativas constructivas propuestas, que se pueden usar en lugar de los cuatro jinetes y considera cómo puedes poner en práctica estas conductas alternativas.

3. La próxima vez que te halles en un conflicto con tu pareja, haz un esfuerzo activo para evitar cada uno de los cuatro jinetes y desarrolla la conducta constructiva en su lugar. No seas muy duro contigo mism@ si no lo consigues – Es difícil estar centrado durante el calor de una discusión, y estos hábitos toman su tiempo para cambiarse.

4. Después de un conflicto, toma nota de cómo fueron las cosas. ¿Caíste tu -o tu pareja- en alguno de los cuatro jinetes, y si fue así, te diste cuenta y trataste de tomar una alternativa durante el conflicto? ¿Qué fue bien, y que podría mejorar la próxima vez?

5. Si te parece adecuado, podrías invitar a tu pareja a participar contigo en esta práctica.

La cantidad de tiempo a emplear en desarrollar una estrategia constructiva, dependerá de la naturaleza del conflicto. La frecuencia dependerá de cuan a menudo experimentas conflicto en la relación. Un objetivo inicial  podría ser usar una de estas estrategias positivas una vez al mes.

 

(Inspirado y traducido de la web Greater Good in Action   Avoiding the four horsemen )

Para saber más :

Siete Reglas De Oro Para Vivir En Pareja, de John Gottman. Ed. Debolsillo.

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Una pausa de autocompasión

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 La autocompasión sería la capacidad de darse a uno mismo afecto y comprensión en los momentos de dolor. A veces cuando lo pasamos mal, nos recriminamos o sentimos culpa y rechazo. Y realmente necesitamos amor y aceptación.

La autocompasión tiene tres componentes, que vamos a vivenciar en esta práctica:

  • Mindfulness -o consciencia de nuestro estado emocional-
  • Humanidad Común – o reconocimiento de que es algo que compartimos con todos los seres humanos.
  • Amabilidad hacia mi mism@. Me doy aceptación, comprensión en la difícultad. Me valoro humanamente independientemente de la circunstancia

 

TIEMPO REQUERIDO: 5 minutos.

Puede ser un reto hacer esta práctica cada vez que se afronta una situación difícil, pero un objetivo inicial sería hacerlo al menos una vez por semana.

 

COMO HACERLO:

  1. Piensa en una situación difícil de tu vida, que te causa estrés.
  2. Evoca mentalmente la situación y observa si puedes realmente sentir el malestar emocional y estrés en tu cuerpo.
  3. Ahora dite a ti mism@: Este es un momento de sufrimiento. Este reconocimiento es una forma de mindfulness, de simplemente darte cuenta de lo que estás viviendo en el momento presente, sin juzgar si la experiencia como buena o mala. También te puedes decir: Esto duele. Exprésate de la manera que sea más natural para ti.
  4. Luego, dite a ti mism@: El sufrimiento es parte de la vida. Esto es un reconocimiento de la humanidad común a todos -que todas las personas tienen experiencias dolorosas, y que esto nos hace semejantes al resto de la humanidad en lugar de hacernos deficientes o raros. Otras opciones para expresar esto podría ser  No estoy sol@, o Todos pasamos dificultades en la vida, o Mucha gente siente de este modo.
  5. Ahora, coloca las manos sobre el corazón, siente el contacto y el calor de las manos en el pecho y di Que pueda ser amable conmigo mism@. Este es un modo de expresar autoaprecio. También puedes considerar si hay otra frase específica que sea más adecuada para ti en esa situación concreta. Algunos ejemplos: Que pueda darme la compasión que necesito, Que pueda aceptarme como soy, Que puede aprender a aceptarme como soy, Que pueda perdonarme a mi mism@, Que pueda ser fuerte, Que pueda tener paciencia,…

Esta práctica se puede hacer en cualquier momento del día. Si la practicas primero en momentos más tranquilos, quizá luego sea más fácil usarla en los momentos  en que más lo necesitas.

Traducción e inspiración en Greater Good In Action:  https://ggia.berkeley.edu/practice/self_compassion_break#

 

 

 

 

Nada es lo mismo (un poema)

mujerio

 

La lágrima fue dicha.

Olvidemos

el llanto

y empecemos de nuevo,

con paciencia, observando las cosas

hasta hallar la menuda diferencia

que las separa

de su entidad de ayer

y que define

el transcurso del tiempo y su eficacia.

 

¿A qué llorar por el caído

fruto,

por el fracaso

de ese deseo hondo,

compacto como un grano de simiente?

 

No es bueno repetir lo que está dicho.

Después de haber hablado,

De haber vertido lágrimas, silencio y sonreid:

 

Nada es lo mismo.

 

Habrá palabras nuevas para la nueva historia

Y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde.

 

(Autor: Angel González)

¿Luchar, escapar o tomar el té ? (un relato breve)

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Esta historia la contó un  profesor de  universidad que sirvió en el Ejército Británico en las junglas de Birmania durante la Segunda Guerra Mundial . Era joven y se encontraba lejos de su casa y muy asustado. El explorador de su grupo regresó para darle terribles noticias al capitán. Su pequeña patrulla había tropezado con un gran número de tropas japonesas. La patrulla estaba ampliamente superada en número y completamente rodeada.

El joven soldado británico se preparaba para morir. Suponía que su capitán ordenaría a los hombres combatir para escapar, que era lo más viril. Quizás alguno lo lograría. Si no, morirían llevándose algún enemigo con ellos, que era lo que los soldados hacían normalmente.

Pero no este capitán: ordenó a sus hombres que permanecieran sentados y tomaran una taza de té. Después de todo, ¡era el Ejército Británico!

El joven soldado pensó que su oficial al mando se había vuelto loco. ¿Cómo puede alguien pensar en una taza de té cuando está rodeado por el enemigo, sin salida y a punto de morir? En el ejército, sobre todo en la guerra, las órdenes tienen que ser obedecidas. Todos bebieron pensando que se trataba de su última taza de té.

Antes de que terminaran su infusión, el explorador regresó y susurró algo al oído del capitán. El capitán pidió la atención de los hombres:

– El enemigo se movió –anunció-.  Ahora hay una salida. ¡Tomen su equipo rápidamente y vámonos en silencio!

Todos lograron ponerse a salvo, es por eso que mi colega pudo relatarme la historia muchos años después. Me dijo que le debía su vida a la sabiduría de aquel capitán, no sólo por lo de la guerra en Birmania, sino por diversas situaciones  que vivió después. Muchas veces en su vida se sintió rodeado por el enemigo, completamente superado, sin salida y a punto de morir. Por «enemigo» quería decir enfermedad grave, dificultad terrible y tragedia, en medio de las cuales parecía no haber salida. De no ser por la experiencia de Birmania,  habría tratado de luchar para salir del problema y, sin duda, lo habría hecho mucho peor. Pero, en cambio, cuando el dolor o los problemas graves le acosaban por todos los flancos, simplemente se sentaba a tomar una taza de té.

El mundo siempre está cambiando; la vida es un flujo. Bebió su té, conservó sus fuerzas y esperó el momento -que siempre llega- en que pudo hacer algo efectivo… cómo escapar.

Aquellos a quienes no les gusta el té, recuerden el refrán: «Cuando no hay nada que hacer, no hagas nada». Puede parecer obvio, pero también puede salvar la vida.

(autor desconocido)

Fórmulas de la felicidad

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Fórmulas que le permitan al hombre recordar, en todo momento, que su felicidad está al alcance de su mano, en este preciso instante y en todo momento.

  • Nadie va a darme la felicidad, sólo yo puedo conseguirla. En este primer pensamiento, el ser humano toma la responsabilidad de su vida e inicia una búsqueda y un esfuerzo por encontrar eso que tanto busca.
  •  Yo soy un ser único en toda la tierra, nadie me comprende mejor que yo, y nadie sabe lo que yo necesito mejor que yo. En este segundo principio se dan las bases para eliminar cualquier ofensa que las personas reciban de parte de otras; cualquier comentario que deprima a una persona podrá ser nulificado bajo este principio, ya que la persona reconoce que nadie puede opinar acerca de ella, puesto que nadie la conoce mejor que ella misma.
  • Lo que recibo ahora es lo que sembré ayer, y lo que siembre ahora será lo que reciba mañana. Este tercer principio permite al ser humano reconocer que los problemas actuales son resultado de acciones incorrectas del pasado, pero que, por lo mismo, el momento presente es el indicado para ir sembrando un futuro.Ni el pasado ni el futuro pueden lastimarme, sólo el presente tiene valor en mi vida. Entendiendo este cuarto principio, la persona le dará todo el valor que tiene su momento presente y le restará importancia a los hechos pasados que le causan remordimientos, y a los hechos futuros que le causan angustia.
  • Sólo yo decido lo que debo hacer en este momento. Es decir, el ser humano entiende que las influencias ajenas son tan sólo eso, influencias, y él es el único que puede decidir qué hacer en ese instante. Sólo en el amor y en la paz interior puedo tomar las decisiones correctas. Es decir, si hemos de actuar en el tiempo presente, tendremos que hacerlo en paz y con amor, pues de esta manera, las acciones que tomemos estarán inspiradas en nuestra más alta capacidad tanto de servicio como de inteligencia.
  • En mis decisiones tomaré siempre en cuenta el beneficio de los demás. Es decir, tomaré aquellas decisiones que beneficien a la mayor cantidad de personas; de esta forma, mi vida se estará encaminando hacia la más alta gloria que es la de recibir la compensación por el servicio prestado a los demás.
  • Mi cara es el reflejo de mi estado interior. Es decir, cuidemos siempre el aspecto de nuestro rostro, adornémoslo siempre con la sonrisa, y que los ojos se encuentren siempre prestos a mandar una mirada de amor, porque de esta forma estaremos reflejando la serena armonía de quien ha aprendido a caminar en el sendero de la felicidad.
  • Soy un hombre al servicio de la humanidad.Es decir, todo lo que yo haga, todo lo que yo diga, todo lo que yo piense o sienta, servirá para gloria de la humanidad, o bien, para perdición de ella. Yo tengo una misión en la vida, ser feliz y hacer feliz a los demás. Este último principio da sentido a nuestra existencia, y, a la vez, orienta nuestros esfuerzos hacia el beneficio de toda la humanidad.

Tomado de: “El Camino de la Felicidad” de Kwan Yin