Afrontando el diagnóstico de cáncer

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El diagnóstico de cáncer es un hecho traumático para cualquier persona,  sus familiares o  círculo íntimo. El cáncer sigue siendo la segunda causa de mortalidad en los países desarrollados y la tendencia es a seguir aumentando. Aunque hoy día los tratamientos han aumentado la supervivencia de los diagnosticados con cáncer, la palabra mantiene un estigma, un impacto psicológico más grande que otras enfermedades graves, estando asociada a amenaza de muerte prematura, malestar por tratamientos agresivos, deterioro general, etc.. Además, las estadísticas confirman que la depresión, la ansiedad y el estrés son más elevados en las personas diagnosticadas con cáncer.

Por otro lado el paciente de cáncer se suele plantear cuestiones existenciales,  trata de encontrar sentido a la enfermedad, y se puede atascar en diversos estados emocionales (miedo, culpa, etc.). También se pone de manifiesto que en la vida muchas cosas son en gran parte incontrolables, lo cual puede producir más ansiedad. En este sentido se vive incertidumbre respecto a la enfermedad y los tratamientos; y la cuestión general que todo ser humano vive de incertidumbre ante la muerte se agudiza en el caso de los pacientes de cáncer.

Reacciones comunes ante el cáncer

El diagnóstico de cáncer desencadena diferentes tipos de reacciones, que vamos a revisar. Una es la vivencia de trauma, que conlleva miedo e impotencia. Se puede vivir la noticia como una amenaza de muerte, con incredulidad, confusión, pensamientos catastróficos, etc. Cada persona experimenta una mayor o menor conmoción en su proceso de adaptación a esta situación.

Se experimenta con frecuencia un cierto grado de estrés, especialmente en torno a diagnóstico, las recurrencias, al comienzo y al final del tratamiento y en la toma de decisiones respecto a este. Esta vivencia mental estresante puede llevar a un bajo estado de animo  o caer en lo que se ha denominado círculo vicioso de  preocupación ansiosa. Esta vivencia comienza con una sensación general de ansiedad, que desencadena cierta tensión corporal que se experimenta como dolor o malestar. La atención se ve arrastrada a estas sensaciones, que suelen provocar interpretaciones negativas (como cada vez estoy peor, quizá sea una recaída, etc) que se añaden a los sentimientos de ansiedad y rechazo que potencian la tensión y el dolor, que refuerzan,  a su vez, más pensamientos negativos.

Cada persona tiene una capacidad de afrontar la situación que depende de muchos factores (experiencia vital, recursos, apoyos, etc.). Pero hay dos tipos de reacción habitual que no mejoran la situación: la rumiación y la evitación.

La rumiación o pensamiento excesivo (overthinking) se caracteriza por la incapacidad de soltar las preocupaciones y pensamientos reiterados sobre las experiencias dolorosas y los eventos catastróficos. La rumiación no se centra en el presente, sino que gira en torno al pasado, por ejemplo autoculpabilizandose por lo que no se hizo en su momento,  o se centra en un futuro incierto, recreándose en la preocupación y pensamientos catastróficos. Esta reacción supone caer en bucles de pensamiento repetitivo que no alivian a la persona, sino que suelen llevar a una espiral descendente del estado de ánimo, a la depresión o a aumentar la ansiedad.

La evitación es una reacción habitual ante la experiencia dolorosa, de intentar escapar de la misma. Se puede hacer de manera automática o consciente y consiste en tratar de no pensar en el asunto o evitar situaciones que recuerden la enfermedad o distraerse de las emociones negativas asociadas. Esta conducta es comprensible, pero no es eficaz, no alivia el malestar. Además es contraproducente cuando lleva a evitar a otros pacientes de cáncer, privándose de posibles fuentes de apoyo. Incluso puede llevar al aislamiento afectivo, evitando afrontar tema incluso en el círculo íntimo.

Estas dos reacciones necesitan ser reconocidas, y transformadas por una actitud mental más sana de aceptación, comprensión y confianza. La expresión emocional, el grupo de apoyo, la práctica de mindfulness, son herramientas valiosas y útiles en estas difíciles circunstancias vitales.

Para saber más:

cancerbook

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