¿Por qué potenciar las emociones positivas?

caritas

La psicología ha estudiado preferentemente las emociones negativas (miedo-ansiedad; tristeza-depresión; etc.), habiéndose relegado a un segundo plano el estudio de las emociones positivas (p.e. satisfacción, confianza,etc). Por eso uno de los primeros objetivos de la nueva psicología positiva es potenciar el estudio de las emociones positivas.

Hay varias razones que explican el olvido de las emociones positivas:

  1. Hay una tendencia natural a estudiar aquello que amenaza el bienestar humano, por eso  se ha centrado el interés en las emociones que nos ayudan a afrontar peligros o problemas. Además existe la tendencia a descuidar lo que es normal y focalizar la atención en lo que se sale de lo cotidiano.
  2. Las emociones positivas son más difíciles de estudiar, por que son menos en cantidad y más difíciles de distinguir. Existen menos palabras para describir estados emocionales positivos que negativos, de modo que somos menos conscientes de las emociones agradables que de las desagradables.
  3. Existen diferencias en cuanto a la expresión, de modo que se reconocen más fácilmente las emociones negativas que las positivas.
  4. Hace falta elaborar nuevos modelos metodológicos para estudiar las emociones positivas, que permitan avanzar en su estudio.

 Valor adaptativo.

Las emociones negativas tienen un valor adaptativo incuestionable: representan soluciones eficientes a los problemas que afronta el hombre. Sin embargo el valor adaptativo de las emociones positivas es más complejo, y ha sido ignorado mucho tiempo.

Las emociones positivas tienen un objetivo trascendente y evolutivo, que va más allá de las sensaciones agradables que nos proporcionan. Experimentar emociones positivas lleva a estados mentales que preparan a las personas para enfrentar con éxito dificultades futuras.

A diferencia de la focalización que induce la emoción negativa, cuando se experimentan  emociones positivas, nuestra actitud es expansiva, tolerante y creativa, lo que se traduce en desarrollo personal. La emoción negativa lleva a adoptar un tipo de pensamiento centrado en el problema; en cambio, la emoción positiva lleva a adoptar un pensamiento creativo, generoso y constructivo.

La investigadora americana Barbara Fredrickson ha desarrollado la teoría de que las emociones positivas tienen  importantes funciones:

  • A corto plazo, abren la mente y amplían el campo de oportunidades
  • A largo plazo, promueven el desarrollo de recursos , favoreciendo el crecimiento de la persona.
  • Pueden ser canalizadas para prevenir o afrontar problemas

Enfoque multidimensional de las emociones

Durante mucho tiempo se ha considerado que las emociones positivas y las negativas eran los polos opuesto de una única dimensión lineal, de modo que serían incompatibles. Hoy se considera que más bien se manifiestan de forma multidimensional, de modo que las emociones positivas y las negativas son más o menos independientes. Podrían ser coexistentes en un mismo individuo.

Hoy sabemos que tras una experiencia traumática se experimentan emociones negativas y positivas, y ésta es una de las bases del crecimiento postraumático.

En el campo de la depresión, una característica es la presencia de emociones negativas, pero se conoce que también lleva asociado un descenso de emociones positivas, por lo que una terapia eficaz deberá ocuparse de aumentar estas y disminuir aquellas.

Clasificación de las emociones positivas

 Según Seligman, se pueden dividir en tres grupos:

  • Emociones positivas que genera el pasado,  como la satisfacción, el orgullo, la gratitud, la realización personal, etc. Están determinadas por pensamientos que tenemos sobre lo vivido.
  • Emociones relacionadas con el presente, como la alegría, el placer, la fluidez, el entusiasmo, la tranquilidad. Se centran en el momento actual
  • Emociones positivas respecto al futuro, como el optimismo, la confianza, la esperanza. Están determinadas por pensamientos acerca de lo que está por venir.

 Emociones positivas y calidad de vida

 Existen pruebas tras décadas de investigación, que evidencian que las emociones positivas se relacionan con el estado de salud e incluso con la esperanza de vida. Se sabe que quienes experimentan más emociones positivas tienen mejores hábitos de salud, menor tensión arterial y un sistema inmunológico más fuerte, que quienes experimentan menos emociones de este tipo.

Es famoso el estudio de las monjas (realizado por la Universidad de Kentucky) que consiste en una investigación longitudinal a largo plazo, que demuestra una relación entre las emociones positivas y la longevidad. Otros estudios han confirmado la relación entre actitudes positivas y mejor calidad de vida, así como mayor longevidad.

Para saber más: La vida que florece (de Martin Seligman)

Florecer

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