Estrés laboral y mindfulness

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Mindfulness – o atención plena- es prestar atención de manera deliberada, ser totalmente consciente de lo que sucede tanto en tu interior – en el cuerpo, el corazón y la mente- como fuera, en tu entorno. Mindfulness es consciencia sin juicio de valor ni crítica.  (J. Chozen Bays)

La atención plena empezó a difundirse en Occidente a finales de los años 70 a través del Programa de Reducción de Estrés basado en Mindfulness en el hospital de la Universidad de Massachussets, en el que se enseñaba a pacientes con dolor crónico a relacionarse con el estrés producido por la enfermedad con una actitud de consciencia, apertura  y aceptación de sus vivencias . Este programa tuvo un seguimiento científico, comprobando sus buenos resultados en este ámbito de la salud. Hoy día se está aplicando mindfulness en muy diferentes medios incluido el laboral.

Suelen confluir en el ámbito laboral diversos factores relacionados con el estrés como son la falta de tiempo y exigencia de resultados, la multitarea, el exceso de información, relaciones personales competitivas y jerarquizadas, etc. A todo esto se puede añadir la necesidad de tener un sueldo y querer mejorar la propia situación vital.

El estrés, palabra que tiene connotaciones negativas,  es simplemente una reacción mental y física a una amenaza o cambio. Dado que todo está en una continua dinámica de cambio, estamos sujetos a experimentar estrés, el cual está menos relacionado con los hechos que con la manera como los percibimos.  Así, a cada uno le afectan las mismas situaciones de modo muy diferente.

Por lo tanto, los cambios y nuestra correspondiente adaptación son algo natural. Podemos adaptarnos bien o reaccionar con desajuste .  Cuando hay mala adaptación se producen efectos en nuestro organismos que se van acumulando:  ansiedad, problemas  de atención, tensiones musculares, deterioro de la salud, alteraciones del sueño, frustración, baja energía, etc.

A veces vivimos demandas de trabajo muy exigentes que nos ponen en situación de alarma. Pero incluso podemos vivir malestar laboral en la rutina, la cual podemos aceptar con naturalidad o  bien desde un patrón de obligación y sentirnos agobiados en una gestión repetitiva. La atención plena nos puede ayudar a liberarnos, conectando con el cuerpo y el momento presente, a salir del piloto automático, de los esquemas habituales de la mente.

Cada cual tiene sus propias pautas o maneras de percibir y reaccionar cuando hay dificultades. Por ejemplo puede que un compañero o un jefe haga las cosas de un modo que nos exaspera ( puedo pensar algo así como: si  hiciera las cosas a mi modo en lugar del suyo, todos estaríamos más contentos y seríamos más eficaces). Con atención plena me puedo dar cuenta que se trata de un juicio  y puedo ser más abierto a otros modos de actuar. A veces podemos buscar soluciones ante  las situaciones que se presentan, a veces solo podemos aceptar.

Puede ser difícil ser abierto y tolerante con otros, pero suele ser aún más difícil con uno mismo. Exige mucho entrenamiento. Cuando uno se detecta cayendo en viejos patrones, es conveniente parar y notar las emociones que se mueven, las historias que genera la mente, que tensan el cuerpo. Pero es importante no culparnos, reconocer su carga negativa, aceptar que están ahí, y tomar la decisión de tomar el mando, en lugar de ser arrastrados. Cuando nos paramos a examinar como respondemos a las situaciones difíciles, creamos un espacio para nuevas respuestas más flexibles y creativas.  Antes de enfrentar reacciones de patrones más resistentes y arraigados, podemos empezar por poner consciencia en pequeños automatismos para entrenarnos de modo gradual

Es importante comprender que en la reacción de estrés los pensamientos, emociones y sensaciones corporales están conectados. Tomar conciencia de todo ello es clave para interrumpir los ciclos de estrés.  Distinguir lo que está ocurriendo de nuestra reacción ante ello, facilita que no nos arrastre y podamos manejarlo.

Por ejemplo ante el pensamiento de  “aquí viene otra vez mi supervisor, seguro que quiere fiscalizar otra vez mi trabajo” quizá noto una reacción de tensión en mi cuerpo que puedo definir como frustración.  Si decido observarme, respirar haciendo una pausa, puedo optar por una respuesta nueva, como por ejemplo aquí viene mi supervisor, voy a tratarle con curiosidad, sin juzgar, como  si fuera la primera vez.

La atención plena interrumpe las respuestas condicionadas que impiden explorar nuevas posibilidades. Cada vez que observamos un impulso sin reaccionar (por ejemplo el impulso de enfadarse ante los comentarios de un colega) debilitamos las conexiones neurales relacionadas y por tanto  el condicionamiento.

Por otro lado, explorar nuestras reacciones mentales ayuda a mejorar las relaciones. Cuanto más se comprende cómo funciona la propia mente más se pueden comprender las mentes de otros.. La atención plena tiende a aumentar la empatía y la conexión.

(lectura para profundizar: Vencer el estrés con mindfulness de S. Alidina)

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