Una relajación sin condiciones

 

relaxLa relajación es la antesala de la meditación  (D. Chopra).

Podríamos considerar que las técnicas de relajación tienen como objetivo  llegar a un estado de calma, dependiendo de  unos condicionantes  para manifestarse, como un espacio físico adecuado, silencio, tiempo, una música suave o una voz externa que emite sugestiones a un ritmo lento, etc. Y realmente son técnicas que contribuyen a menudo  al bienestar, pero a veces el estado mental y/o físico esta tan alterado que conseguir llegar a la calma es muy difícil.

Se podría decir que la meditación aporta otro tipo de relajación más incondicional. Una relajación que no depende de las condiciones externas. Para ello necesitamos cambiar el foco de atención desde las experiencias mismas a nuestra relación con ellas. Esto quiere decir que lo que hacemos para relajarnos es menos importante que el modo o la actitud que  tomamos frente a lo que nos pasa en la vida.

Hemos aprendido a buscar la paz fuera de nosotros mismos. Pero quien desarrolla paz interna vive sosegado pese a estar rodeado de conflictos y quien tiene una actitud ansiosa no goza de tranquilidad aunque viva en condiciones tranquilas.

La relajación que proviene de la práctica meditativa es más radical que la relajación producida por otras técnicas, y requiere del cultivo de la ecuanimidad, que es la actitud  de tomar una perspectiva equilibrada ante los cambiantes eventos de la vida.  Mindfulness propone prestar atención sin expectativas, simplemente estar presente sin más, y hacer una pausa en nuestro juego mental de perseguir lo que nos agrada o ilusiona y de huir de lo molesto. Entonces, en la presencia ecuánime nos relajamos a nivel más profundo, dejando de reaccionar automáticamente a nuestros impulsos.

Aunque la meditación se está presentando a menudo como una estrategia de reducción del estrés, no existe en las enseñanzas de Buda ninguna alusión a la relajación. La meditación se usaba como medio para despertar, no para relajarse. Se habla en los textos clásicos de la actitud de soltar, de dejar ir. Dejar ir no es una técnica ni una acción, sino más bien un dejar de hacer. Dejar de quedarnos atrapados en el apego o la aversión ante las circunstancias de la vida. Esta es la relajación primordial que siempre va de la mano de la ecuanimidad y de una comprensión esencial.

Cuando meditamos la distensión y la calma son “efectos añadidos”,  no el objetivo final. Cuando hemos practicado diferentes técnicas de relajación y decidimos pasar a la meditación, ello supone un salto consciente hacia ese “estar presentes” . La presencia abarca desde lo más físico y cotidiano a lo más trascendente y es la propuesta de  las tradiciones espirituales a las que hoy en día se suman la psicología y la neurociencia.

 

 

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